lunes, 4 de mayo de 2026

Y sin darnos cuenta, esto se acaba (o empieza algo mejor)

 ¡Buenas chamaquitos y chamaquitas! ✨

Si estás leyendo esto, probablemente ya huele a final de curso… y sí, esta es nuestra pequeña despedida. No sabemos muy bien cómo escribir una despedida sin ponernos un poco sentimentales, pero vamos a intentarlo siendo nosotras: cinco chicas que empezaron esta etapa casi sin conocerse y que ahora no entienden ni la universidad ni sus vidas sin su grupito.



Llegamos a primero de Magisterio con esa mezcla de ilusión y miedo. Miedo a no encajar, a no encontrar “nuestro sitio”, a sentarnos el primer día sin saber con quién hablar. Ese típico pensamiento de: “¿y si no conecto con nadie?”. Spoiler: conectamos. Y de qué manera.💓


Lo que empezó con miradas tímidas y conversaciones un poco forzadas, acabó siendo un grupo que ahora es hogar. De esas amistades que te guardan sitio en clase, te pasan apuntes sin que los pidas, te escuchan en modo terapia pre-examen y también se ríen contigo por cualquier tontería cuando más lo necesitas. Pero no solo en el caos de la universidad están esas amistades, son a las que le puedes contar tus problemas sin miedo a ser juzgada, a las que pedirles consejo cuando ni tú misma sabes por dónde tirar, en definitiva, amistades que valen la pena. 

Este primer año ha sido increíble. No perfecto, claro. Ha tenido sus momentos de agobio, de dudas, de “no puedo más”, de exámenes que parecían imposibles y días en los que la motivación brillaba por su ausencia. Pero incluso en esos altibajos, hemos aprendido algo.

Hemos aprendido de todo:

  • De educación, sí (somos futuras profes, al fin y al cabo 😉).
  • De cómo organizarnos (o intentarlo).
  • De cómo apoyarnos sin decir mucho.
  • Y de cómo seguir adelante incluso cuando no apetece nada.

También hemos aprendido que la universidad no va solo de sacar buenas notas. Va de crecer, de equivocarte, de cambiar de opinión, de descubrir qué te gusta y qué no. Y, sobre todo, de las personas que te acompañan en el proceso.


Este blog empezó casi como un trabajo más… y ha terminado siendo algo muy nuestro. Un espacio donde contar lo que vivimos de verdad, sin filtros, con un poco de caos, bastante sinceridad y mucho humor.


Nos llevamos muchísimo de este año, pero si tuviésemos que quedarnos con algo, sería esto: llegamos solas y con miedo, y pasamos a segundo siendo un equipo, con muchas ganas de más.



Gracias si has estado al otro lado leyendo, sintiéndote identificado/a o simplemente acompañándonos un ratito.


Esperamos que os haya gustado leernos tanto como a nosotras nos ha gustado hacerlo.😊

Con mucho amor de Marina, Miriam, Gloria, Laura y Elena. 🩷

    





Mamá lo es todo

¡Buenas chamaquitos y chamaquitas! ✨

El pasado domingo celebramos el Día de la Madre, una de esas fechas que, aunque aparecen marcadas en el calendario todos los años, nunca deberían quedarse solo en un simple día. Porque si algo está claro es que las madres merecen reconocimiento los 365 días del año.

Y aunque muchas veces se diga que el mejor regalo es pasar tiempo con ellas —que también lo es—, nunca está de más tener un detalle especial. Algunas ideas de regalos originales y con un toque más personal pueden ser:

  • Prepararle una “caja de recuerdos” con fotos, cartas, entradas de conciertos o pequeños objetos que representen momentos importantes juntos.
  • Organizar una cena sorpresa en casa decorando todo especialmente para ella, con su comida favorita y una playlist de canciones que le gusten.
  • Regalarle una experiencia, como un taller de cerámica, pintura, cocina o flores, para que pueda disfrutar de algo diferente y salir de la rutina.
  • Crear un álbum o vídeo con mensajes de familiares y amigos contándole todo lo que valoran de ella.
  • Planear una escapada de fin de semana o incluso un día improvisado en algún lugar bonito donde pueda desconectar.
  • Diseñar un “vale” personalizado con pequeños planes para hacer juntos: una tarde de películas, desayunar fuera, ir de compras o pasar un día en la playa.

Al final, lo importante no es el valor material, sino el cariño con el que se hace.



A veces no somos realmente conscientes de todo lo que hacen hasta que nos paramos a pensarlo. Las madres están en los pequeños detalles que parecen invisibles: en los “avísame cuando llegues”, en las conversaciones cuando algo va mal, en los consejos que no pedimos pero terminan teniendo razón, en los abrazos que arreglan días enteros y en esa capacidad casi mágica de preocuparse por todo y por todos al mismo tiempo.

También hay regalos que nunca fallan porque crean recuerdos. Por ejemplo:

  • Llevarla a ver el amanecer o el atardecer a un sitio especial acompañado de un desayuno o picnic sorpresa.
  • Regalarle una sesión de fotos bonita para que tenga recuerdos diferentes y especiales.
  • Preparar un “día libre” para ella, encargándose de todo para que solo tenga que descansar y disfrutar.
  • Sorprenderla con entradas para un concierto, musical o espectáculo que siempre haya querido ver.
  • Crear un pequeño libro con anécdotas familiares, frases típicas suyas y momentos divertidos que siempre se recuerdan en casa.



Porque muchas veces los mejores regalos son los momentos compartidos.

Ser madre no significa únicamente criar. Significa acompañar, enseñar, apoyar, escuchar y estar incluso cuando nadie más sabe cómo hacerlo. Son las primeras en celebrar nuestros logros y las que permanecen cerca cuando las cosas no salen bien. Y muchas veces lo hacen sin esperar nada a cambio, simplemente porque su forma de querer es así: enorme, constante y sincera.

Para quienes prefieren detalles más prácticos, también existen muchísimas opciones que pueden hacerse más especiales si se personalizan un poco:

  • Un perfume acompañado de una nota escrita a mano.
  • Una joya grabada con una fecha o frase importante.
  • Un kit de autocuidado con velas, cremas, mascarillas y pequeños detalles para que tenga un momento para ella.
  • Un libro dedicado con una carta en la primera página.
  • Un marco digital lleno de fotos familiares y recuerdos.
  • Un bolso o accesorio elegido pensando realmente en su estilo y personalidad.




Lo bonito es pensar en aquello que realmente le hace ilusión y elegir algo que encaje con su personalidad.

El Día de la Madre también sirve para recordar que no existen madres perfectas, pero sí madres reales que hacen todo lo posible cada día. Madres cansadas, trabajadoras, pacientes, divertidas, protectoras, sensibles y fuertes a la vez. Cada una a su manera, pero todas dejando una huella imposible de borrar.

Además, esta fecha no solo habla de regalos o flores. Habla de dedicar tiempo, de agradecer, de valorar lo cotidiano y de decir más veces aquello que muchas veces damos por hecho: “gracias por estar”. Porque en medio de la rutina, a veces olvidamos reconocer a quienes han estado acompañándonos desde el principio.

Y si todavía no has tenido ocasión de celebrar este día como te gustaría, nunca es tarde para tener un detalle. A veces una llamada, una merienda improvisada, una foto compartida o unas simples palabras bonitas significan muchísimo más de lo que imaginamos.

Por eso, aunque el domingo ya haya pasado, nunca es tarde para recordar lo importantes que son. A todas las madres, abuelas, figuras maternas y mujeres que cuidan con amor incondicional: gracias por todo lo que hacéis cada día, incluso por aquello que nadie ve.

Porque las madres son hogar, apoyo y refugio. Son esas personas capaces de convertir cualquier momento complicado en algo un poco más fácil y cualquier día normal en un recuerdo bonito. Y aunque a veces no encontremos las palabras exactas para decir todo lo que significan, creemos que nunca estará de más repetirlo una vez más: gracias por absolutamente todo. 💐



Viajemos pero en low cost 🧳

 ¡Buenas chamaquitos y chamaquitas! ✨

Siendo estudiantes, lo que menos tenemos es dinero y tiempo, pero lo que sí tenemos son ganas de salir
y divertirnos. Por eso hoy vamos a hablar de viajar, porque viajar no tiene por qué ser caro. Se puede viajar low cost y disfrutar al máximo sin vaciar el bolsillo. De hecho, cada vez más personas se animan a recorrer el mundo con presupuestos ajustados, demostrando que lo importante no es cuánto dinero tienes, sino cómo lo utilizas.

Uno de los mayores gastos suele ser el transporte, sobre todo los vuelos. Para ahorrar, lo mejor es usar comparadores, ser flexible con las fechas y evitar viajar en temporada alta. También ayuda mucho volar entre semana, ya que normalmente es más barato. Si estás atento a ofertas o reservas con tiempo, puedes encontrar vuelos muy económicos.

El alojamiento también ofrece muchas opciones baratas. No hace falta ir siempre a hoteles: puedes quedarte en hostales, albergues o apartamentos compartidos. Incluso existen alternativas como intercambiar casa o hacer voluntariados, donde te alojas gratis a cambio de ayudar. Y si el alojamiento tiene cocina, mejor, porque así puedes ahorrar bastante en comida.

Hablando de comida, no es necesario gastar mucho para comer bien. Lo mejor es evitar los restaurantes turísticos y probar sitios más locales, mercados o puestos de comida callejera. Además, comprar en supermercados y prepararte algo tú mismo es otra buena forma de ahorrar.


En cuanto a qué hacer en el destino, hay muchísimas actividades gratis o muy baratas. Muchas ciudades tienen tours a pie gratuitos, museos con días de entrada libre, parques, miradores o rutas naturales. Solo hace falta informarse un poco antes del viaje. También es importante recordar ayudas como el bono cultural joven o el carnet joven, que pueden ofrecer descuentos en transporte y actividades.

Además, hay destinos perfectos para viajar barato siendo estudiante. Dentro de España, ciudades como Granada destacan porque puedes disfrutar de tapas gratis con cada bebida. Valencia combina playa, cultura y precios bastante asequibles, mientras que Salamanca ofrece un gran ambiente universitario y muchas opciones económicas.

Si prefieres viajar al extranjero, también hay destinos europeos muy accesibles. Lisboa es una ciudad
relativamente barata, con miradores increíbles y buena gastronomía. Budapest destaca por sus precios bajos, sus famosos baños termales y su ambiente nocturno. Por otro lado, Praga es una ciudad preciosa donde puedes encontrar alojamiento económico y muchas actividades gratuitas.

Por último, un consejo importante es viajar ligero. Si evitas facturar maleta, ahorrarás dinero y viajarás más cómodo. Llevar solo lo necesario es clave para un viaje low cost.


En definitiva, viajar siendo estudiante sí es posible. Con un poco de organización, flexibilidad y ganas de descubrir, puedes vivir experiencias increíbles sin gastar demasiado dinero. Porque al final, lo más importante no es el lujo, sino los recuerdos que te llevas.



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