jueves, 12 de febrero de 2026

San Valentín según 5 universitarias: amor, drama y presupuesto limitado

 ¡Buenas buenas, chamaquitos y chamaquitas!

Cada año, cuando febrero comienza a adentrarse y las tiendas se colman de peluches grandes, corazones rojos y ofertas 2x1 en chocolates, el mismo debate vuelve a aparecer: ¿Es San Valentín una estrategia de marketing perfectamente ejecutada o una celebración romántica? Para cinco chavalas universitarias que tratan de sobrevivir a trabajos en grupo, mapas conceptuales y las crisis existenciales de los veinte años, la respuesta no es tan sencilla.

Pero antes de hablar de cómo lo viven cinco universitarias, vale la pena preguntarnos: ¿de dónde viene realmente esta celebración?

La figura de San Valentín se remonta al Imperio Romano. Según una de las versiones más conocidas, Valentín fue un sacerdote que casaba parejas en secreto cuando el emperador Claudio II había prohibido los matrimonios jóvenes, convencido de que los hombres solteros eran mejores soldados. Valentín decidió desobedecer esa orden por amor —literalmente— y terminó siendo ejecutado el 14 de febrero.

Con el paso del tiempo, la fecha comenzó a asociarse con el amor romántico, especialmente durante la Edad Media, cuando se popularizó la idea de que en febrero comenzaba la temporada de apareamiento de las aves. Más adelante, en los siglos XVIII y XIX, el intercambio de cartas y tarjetas se volvió tradición. Y ya en el siglo XX, la industria comercial transformó la fecha en lo que conocemos hoy: flores, cenas, regalos, declaraciones públicas y expectativas altísimas.

Lo interesante es que, aunque hoy parezca una fecha puramente comercial, su origen tiene algo de rebeldía romántica. Y quizá por eso sigue teniendo peso simbólico: porque, de alguna manera, celebra la idea de elegir amar incluso cuando no es conveniente.

Bueno, ahora que hemos hablado de donde viene, vamos a dar un poco la chapa de como debe sentirse y celebrar San Valentín, nada de regalos caros, ni mucho menos de cenas extravagantes que requieran un tercio de la Beca (si es que tienes jaja). También recordar que el amor se celebra TODOS LOS DÍAS, no solo el 14 de Febrero con unas flores y un besito en la frente (aunque lo de las flores no está tan mal). Lo importante para nosotras es que sea algo más espontáneos y que nuestros chicos (aunque algunas estén solteras) resuelvan y creen una cita, con nuestro lugar, con nuestra comida y nuestro plan favorito. Ahora vamos a daros algunas ideas, para sorprender a vuestras parejas (ideas que puedes hacer aunque tengas hijos).

  • Picnic en la playa viendo el atardecer, un clásico, con el que seguro que ella se queda fascinada de lo que has organizado.


  • Si la playa no te pilla cerca, puedes coger tu coche, una manta y una merienda/cena rica, mientras veis el atardecer y habláis de la vida.


  • Si estás lejos de tu chica, una carta por correo es una de las cosas más románticas


  • Una de las actividades que podéis hacer es pintar en un lienzo, una cosa muy viral en TikTok hace poquito fue que os poníais uno enfrente del otro e intentáis pintar al otro. También podemos hacer con un lienzo vuestras manos llenas de pintura y escribir vuestra fecha (decoración perfecta para nuestro cuarto universitario)


  • Si vais a estar todo el día juntitos y acaramelados, podéis empezar un desayuno, unas tortitas en forma de corazón con frutita y chocolate. Si coméis o cenáis juntos, podéis crear un espacio donde ver unas pelis, con palomitas y chocolates, una idea super divertida es hacer de comer/cenar juntos.


  • Otra idea si no quieres liarte mucho es pedir la cena, comprar una botellita de frizzante y regalarle algún detalle, os vamos a dejar algunos detallitos.


Y pensándolo quizá la clave no está en rechazar San Valentín ni en idealizarlo, sino en resignificarlo.

Para algunas será un día romántico.
Para otras, una noche de amigas.
Para otras, un momento de autocuidado.
Para otras, simplemente un sábado más con forma de corazón.

Lo valioso es entender que el amor en la vida real no es perfecto ni cinematográfico. Es torpe, es intenso, a veces inmaduro, a veces profundamente sincero. Se aprende a través de errores, reconciliaciones, conversaciones incómodas y mensajes enviados a las dos de la mañana.

San Valentín no define el valor de una relación ni el valor personal de nadie. No mide cuánto te quieren ni cuánto vales. Es solo una fecha. Pero como toda fecha simbólica, tiene el poder de recordarnos algo importante: que amar —a otros y a una misma— sigue siendo un acto valiente y necesario.

Y tal vez, entre exámenes, risas, dramas y presupuestos limitados, cinco universitarias  que descubren que el verdadero regalo no es el peluche gigante ni la cena cara. Es tener con quién compartir la etapa más caótica y formativa de sus vidas.

Porque al final, más que flores o chocolates, lo que realmente queda son las historias que algún día contarán y dirán, riéndose: “¿Te acuerdas de nuestro primer San Valentín?”

Y probablemente, esa sea la versión más real del amor/amistad/familia. 💘

También hacer una mención especial a nuestras mujeres científicas, que este 11 de febrero ha sido su día para celebrar  lo maravillosas, inteligentes, extraordinarias que son. Os queremos y gracias por abrirnos las puertas a las que todavía no sabíamos caminar.

XOXO🌈






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